Qué me mueve

Las mujeres llevamos décadas cargando con historias de culpa y vergüenza que aún a día de hoy nos afectan consciente e inconscientemente. Nuestro cuerpo y nuestra sexualidad han sido censurados e invisibilizados, condicionando las creencias y el conocimiento que hoy tenemos sobre ellos. Seguimos pensando que nuestros genitales son sucios, que la menstruación es un fastidio o que la sexualidad consiste en penetración y orgasmo, cuando en realidad la vagina es el órgano con el mejor sistema de limpieza del cuerpo, el ciclo menstrual es un potente indicador de salud, y la sexualidad tiene mucho más que ver con el placer, la educación y el desarrollo personal.

Tenemos tan interiorizados estos mensajes y se nos continúan transmitiendo conocimientos tan reducidos y sesgados que, pese al grueso respaldo científico, la información no llega al público en general. El resultado es una sociedad desinformada, que desconoce su cuerpo y confunde situaciones de patología y normalidad.
Las cifras actuales de mujeres con problemas de suelo pélvico son elevadísimas y los pronósticos futuros no son mejores.

Necesitamos una educación de calidad, que sea amplia, diversa e integral, que vaya más allá de la biología y la reproducción, transforme la visión que tenemos de nuestros cuerpos desde la igualdad y el respeto, y potencie su autocuidado. Con acceso a información de calidad y un buen autoconocimiento se podrían prevenir muchísimas de las disfunciones que hoy padecen mujeres de todo el mundo, además de detectar y tratar a tiempo cualquier indicio de alteración, evitar y disminuir la ingesta de fármacos, y reducir el número de cirugías considerablemente.

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